IA: puede que no nos mate pero sí hundirá empresas enteras
Once y cuarto de la noche del martes 8 de septiembre. Móvil pegado a la cara, me topo con un hilo en X que en pocas horas sumaría más de 90 millones de visualizaciones. Lo firma Jacob Coxon, 27 años, matemático de Cambridge, investigador de preentrenamiento en OpenAI —trabajó en GPT-4o— y luego en Anthropic. Acaba de dimitir, sin paños calientes: ninguna de las dos empresas actúa con responsabilidad; ambas corren hacia una superinteligencia que se mejora a sí misma, jugándose nuestra vida. Y remata: "creo que la IA podría matarnos a todos antes de que acabe la década".
Horas después responde Evan Hubinger, jefe de Ciencia del Alineamiento de Anthropic, la empresa de la que Coxon acaba de salir dando un portazo: "Jacob tiene razón: de verdad creemos que la IA podría matar a todos los humanos". Y añade una cifra que suena a sirena: más de 10% de posibilidades en la próxima década. Ni Anthropic, admite, tiene aún un plan para resolverlo.
¿Apocalipsis o marketing del miedo?
Aquí me pongo deliberadamente ambivalente. Cuando quienes entrenan estos modelos —no un tuitero cualquiera, sino la gente que les enseña a pensar— dicen que........
