Sin hogar no hay Reyes Magos
Invisibles por partida doble: la realidad de las mujeres sin hogar / Pilar Cortés
Me llamo Ana, tengo 50 años. Llevo 10 años con depresión profunda: pastillas, psiquiatras y mucha cama invalidante. He tenido que dejar mi buen trabajo; no tengo un duro, ni familia; mis amigas me mantienen; vivo en una pensión de mala muerte. ¡Ni en mis peores pesadillas pude soñar que me iba a pasar esto! Estoy en la pobreza severa, soy una persona sin hogar.
Me llamo Carmen, tengo 40 años, me encuentro en España porque en mi país sufría una insoportable violencia de género. No tengo papeles y sí un mal trabajo. Vivo con mi hija en una habitación de un piso patera, subsisto por la ayuda social. «Voy a putear» para que mi hija no herede esta pobreza severa en la que me encuentro. Soy una persona sin hogar.
Me llamo Vanesa, tengo 30 años. De........
