Emociones fuertes
Un viaducto de pura adrenalina
Antes o después nos acostumbramos a todo y el cuerpo nos acompaña en esas nuevas costumbres. Con lo que antes nos provocaba angustia o ansiedad, ahora ni nos inmutamos, como si hubiéramos aprendido alguna cosa que nos inmunizara.
Los que tenemos la fortuna de vivir en la costa alicantina somos capaces de soportar estoicamente los rigores del calor sin parpadear. Los foráneos que llegan a estas generosas tierras, sufren lo indecible si vienen del norte, porque el calor sofocante les hace perder el sentido de la realidad, hasta que poco a poco se adaptan.
Con nuestras emociones pasa algo similar. Hace no muchos años éramos absolutamente incapaces........
