Cada vez somos menos Europa
Diseño de un mapamundi. / INFORMACIÓN
Ser europeo era un deseo irrealizable para los niños que vivimos las últimas coletadas del franquismo. La primera vez que salí de nuestras fronteras fue en el viaje de fin de curso de sexto de bachiller para ir a París. Entre el mundo en blanco y negro del Madrid de los setenta y la explosión de color de Francia, uno se sentía inferior incluso genéticamente: como un lugareño de una aldea perdida en el palacio de la ópera de Viena. Entonces soñabas con que, algún día, tú formarías parte de esa Arcadia feliz que, imaginabas, era Europa.
Recuerdo que una de las cosas que más me llamaron la atención en ese primer viaje iniciático fueron los carteles de propaganda política, con la efigie mil veces repetida de Mitterrand. Además de las elegantes parisinas, evidentemente, y que cualquiera, incluso de tu edad, te hablara del reciente mayo del 68 cuando retiraban los adoquines para encontrar la playa. Hoy las parisinas son tan desastradas vistiendo por las calles como las londinenses o las de Kuala Lumpur y la política es como en España, una lucha entre la ultraderecha y las dispersas izquierdas, porque el centro es solo una medida........
