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Hagamos saludables a los Estados Unidos dejando que los niños mueran de sarampión

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24.08.2026

Vacunación contra el sarampión hace unos años en Elche / INFORMACIÓN

La oposición a las vacunas no es nueva. Tras el descubrimiento de Jenner a fines del siglo XVIII hubo movimientos contrarios a la inoculación contra la viruela liderados no sólo por ultramontanos católicos y fundamentalistas protestantes, sino por médicos higienistas y un sector de los trabajadores británicos. Los primeros rechazaban la inoculación porque la viruela era un castigo divino; prevenirla, un pecado de soberbia y un niño bautizado que moría iba al cielo, mientras que prolongar su vida podía condenar su alma. Los higienistas se opusieron por otras razones. Partidarios de la teoría de las miasmas, creían que las enfermedades eran consecuencia de emanaciones fétidas de basuras y aguas contaminadas, de manera que la solución contra la viruela no era la inoculación, sino la higiene pública y privada. También un sector de la clase obrera británica se opuso porque defendía el higienismo y por razones políticas. La Vaccination Act de 1853 declaró obligatoria la inoculación. Los trabajadores debían llevar a sus hijos a las inmundas y odiadas workhouses creadas por la Nueva Ley de Pobres y se multaba o se condenaba a prisión a quien no lo hiciera. Por el contrario, clases medias y burguesía podían recurrir a la más limpia medicina privada y pagar las multas en caso de no desear vacunar a sus hijos. Ello hizo que artesanos y........

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