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Riesgo, incertidumbre y Donald Trump

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17.04.2026

Trump califica la guerra en Irán como una "pequeña intervención" que está por terminar

«Vivimos en una época de lo que se ha llamado incertidumbre radical. Nos encontramos en una transición en la que el sistema anterior se está desmoronando, pero aún no sabemos qué vendrá después. Quizás las cosas se resuelvan pronto y adopten una nueva normalidad. Pero si la historia sirve de guía no deberíamos dar por sentado eso, sino prepararnos para un periodo prolongado de volatilidad.» (Margaret Mac Milan historiadora y exdirectora del Sr Antohony’s College de Oxford. The NYT,14-I-2026). «La traslación del eje del riesgo a la incertidumbre se encuentra detrás del cambio sustantivo que experimentan las sociedades actuales» Ha escrito este mes Antonio Alaminos (Temas nº376), catedrático de sociología y estadística de la Universidad de Alicante.

El riesgo remite a situaciones en que los resultados posibles son conocidos y las probabilidades pueden estimarse, como hacen los estadísticos con la ley de los grandes números. La probabilidad de que le toque la lotería de Navidad, o la quiniela, por muy mínima que sea existe desde el momento que nuestro número está dentro del sorteo, por muy remota y escasa que sea esa posibilidad.

Como el riesgo de que nos toque la lotería o que nos caiga un rayo existe; las empresas de seguros también existen, ya que juegan con la probabilidad de que nos toque la lotería nos caiga el rayo o bombardeen un petrolero en el Golfo de Ormuz. El riesgo es un negocio, créanme, y si no pregúntenle a las compañías aseguradoras. Ellas calculan si las personas mayores o los jóvenes tenemos más o menos menor riesgo de tener accidentes o enfermedades y su negocio se basa en eso, en ponernos las correspondientes cuotas del seguro o negarse a asegurarnos; otro tanto sucede con el transporte marítimo, aéreo, ferroviario, etc. Claro que tal y como está hoy la cosa difícilmente le asegurará un petrolero que vaya a transitar por Ormuz, mejor se compran otro, si pueden o se queda sin asegurar. El tema llega hasta el extremo de que un tercio del producto interior bruto mundial (PIB) está dedicado, según Alaminos, exclusivamente a gestionar, prevenir o pagar riesgos. Somos una sociedad de riesgos cubierta por los seguros.

La incertidumbre designa situaciones en que la tal estimación probabilística no es viable. No hay seguro que cubra la incertidumbre. La incertidumbre escapa al cálculo probabilístico. Vamos que ni con los grandes números se puede calcular lo que va a pasar y, por lo tanto, no hay forma de hacer un seguro. ¿Quién se va a atrever a asegurar los barcos del golfo de Ormuz? Ninguna compañía. Salvo que tengan, si tienen, información privilegiada de cómo Trump va a resolver las negociaciones de paz. Eso hace subir y bajar la bolsa y puedes calcular el futuro de las acciones petroleras «a» o «b» y convertir de nuevo la incertidumbre en un simple riesgo a merced de los grandes números. Tienen más riesgo los que tienen menos poder y menos facilidad de cubrirse con los seguros.

Archivo - El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, antes de una reunión en Mar-a-Lago, Florida / Amos Ben Gershom/GPO/ZUMA Press / DPA - Archivo

El riesgo nos da miedo o nos ilusiona si pensamos en que nos toque la lotería, pero la incertidumbre de no saber siquiera si nos puede tocar la lotería provoca desazón, porque hace incalculable los riesgos, e imposible la cobertura. Los riesgos se transforman en incertidumbres que generan estados de ansiedad. Vivir al margen de un marco de normas acordadas nos deja a todos mucho más vulnerables a los caprichos imprevisibles de quienes toman las decisiones. Sea Trump o Putin. Ni siquiera los seguros nos cubren. El carácter generalizado de la incertidumbre cotidiana constituye un fenómeno crítico en la estabilidad de los sistemas sociales contemporáneos.

Las redes sociales son un exponente de esta incertidumbre porque limitan el procesamiento de información a los mensajes simples y líderes carismáticos con soluciones populistas. Las soluciones populistas y el reforzamiento en el grupo frente a los «otros», es una forma de refugiarse frente a la incertidumbre. Ante la incertidumbre persistente, las normas no sirven como solución y la gente reclama una hiperactividad con liderazgos carismáticos.

La transición hacia una incertidumbre estructural o permanente no solo afecta a los sistemas climáticos, económicos, o institucionales, sino que también repercute profundamente en los sistemas emocionales y de conocimiento del ser humano. La incertidumbre actual es un fenómeno crítico en la estabilidad de los sistemas sociales contemporáneos. La incertidumbre y la imprevisibilidad afecta al sistema y especialmente a determinados sectores como los jóvenes y los inmigrantes.

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