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Hay partida

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09.04.2026

Queda poco más de un año para las próximas elecciones y, a veces, da la impresión de que a la izquierda alternativa se le hace bola el tiempo que viene. Y no solo a nosotras: también a una ciudadanía cansada de una actualidad escrita para desanimar. Hace apenas unos días, en el Congreso de Iniciativa-Compromís, decía con honestidad algo que muchas personas reconocen en voz baja: incluso a la militancia le cuesta sostener el pulso del activismo político. Cuesta encender la televisión, abrir el periódico, ir a una reunión o acudir a una manifestación. Cuesta no dejarse arrastrar por la sensación de que nada cambia.

Pero no podemos permitirnos vivir instaladas en esa negatividad. Ya basta. Ha llegado el momento de sacudirnos el pesimismo. En un tiempo en el que el debate público se contamina de crueldad, ruido y consignas autoritarias, la izquierda no puede hablar de derechos, dignidad y futuro si antes no vuelve a creer en su propia fuerza transformadora. Porque la derecha y la ultraderecha, allí donde gobiernan, están recuperando el peor espíritu de la política: recortes disfrazados de sentido común, privilegios presentados como mérito y desigualdad convertida en normalidad.

Este clima de........

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