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Aquellas pequeñas cosas

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wednesday

Las democracias rara vez se deterioran de un día para otro. No suelen hacerlo mediante grandes rupturas ni acontecimientos espectaculares: con frecuencia comienzan a erosionarse a través de decisiones aparentemente menores, gestos simbólicos que algunos consideran irrelevantes y que, sin embargo, revelan una determinada forma de entender el poder.

La cultura es uno de esos ámbitos donde resulta más fácil identificar esa deriva. No hablamos únicamente de libros retirados de bibliotecas, de espectáculos cancelados o de programaciones culturales alteradas por razones ideológicas. Hablamos también de algo más profundo: de la pretensión de decidir quién merece ser recordado y quién no, quién forma parte del patrimonio colectivo y quién debe ser apartado de él.

La reciente decisión del Ayuntamiento de Algete (Madrid) de retirar el nombre de Joan Manuel Serrat de un edificio municipal dedicado a la cultura trasciende el ámbito local. No porque el reconocimiento a un vecino ilustre sea en sí mismo discutible, sino porque obliga a preguntarnos por qué es........

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