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Después de Hungría

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21.04.2026

Como es bien conocido, una vez proclamados los resultados oficiales, las elecciones en Hungría del pasado 12 de abril otorgan al partido Tisza de Péter Magyar 141 de los 199 escaños, muy por encima de los dos tercios de la cámara. El vencedor ha denunciado fraude en una circunscripción, por lo que su ventaja podría incluso aumentar.

La noticia es gozosa para los europeos, que veíamos con estupor cómo uno de los países centroeuropeos que padecieron la bota del Kremlin tras la Segunda Guerra Mundial renegaba de los Tratados y se aproximaba peligrosamente a Vladimir Putin, al tiempo que, lógicamente, se alineaba con Moscú en la guerra de Rusia contra la Ucrania prooccidental.

La alternancia húngara tiene escaso interés desde el punto de vista dogmático ya que Magyar militó hasta hace poco en Fides, el partido de ultraderecha de Orban, pero el derribo de Orban supone un verdadero cambio de régimen y la radical marginación de quienes pretenden hacer de Europa una entidad “iliberal” procurando la hegemonía de formaciones de ultraderecha , claramente xenófobas y racistas, alejadas del consenso socialdemócrata que emergió en Occidente tras la Segunda Guerra Mundial, que dio lugar al surgimiento de cómodos estados de bienestar dotados de servicios públicos universales y gratuitos e inspirados con criterios redistributivos capaces de garantizar que nadie descendería por debajo de determinado umbral de renta y bienestar.

La caída de Orban ha tenido ya inmediatas consecuencias. La Comisión Europea se dispone a otorgar a Ucrania el crédito de 90.000 millones de euros que le permitirá mantener la guerra........

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