Recuerda
10 de agosto 2026 - 03:07
Avanzado ya el otoño de 1998, el torero Antonio Ordóñez cogió temprano un taxi desde Sevilla hasta la misma plaza del Cabildo, en Sanlúcar de Barrameda. Antes de salir, había logrado localizar a su amigo Alberto González Troyano para avisarle de su inminente llegada y hacerle una encomienda. Quería visitar la bodega Pedro Romero para buscar, esa misma mañana, una bota de vino que dejó firmada con tiza muchas décadas atrás, en su presentación allí como novillero con caballos. Después de un pequeño recorrido con el orientado capataz por la oscuridad de la nave, la bota fue hallada. Carcomida y difuminada por la humedad salina, su firma juvenil era aún inteligible. El Maestro cogió una tiza y repasó........
