menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Ningún ejército defiende la paz

10 0
22.03.2026

22 de marzo 2026 - 03:09

Alos antimilitaristas siempre se nos ha considerado unos ilusos utópicos. Uno de los principales argumentos para hacerlo siempre ha sido el de la seguridad, claro. A lo militar se le ha encargado tradicionalmente la seguridad y si nos quedamos sin ejércitos, policía y prisiones, que son los tres pilares sobre los que esa visión militarista ha sustentado su acción, ¿cómo nos defendemos de las amenazas exteriores e interiores?

He reproducido la pregunta así, en fino, pero, realmente, lo que siempre nos preguntan es: «¿Y si viene un grupo de —inserte aquí su insulto racista favorito— y violan a tu madre, tus hermanas y tus hijas, ¿qué haces?».

La pregunta es muy tramposa, porque yo, realmente, lo que quiero es evitar que nadie viole a nadie y, para eso, lo que tendríamos que preguntarnos es qué podemos hacer para evitar violaciones, robos o asesinatos. Y, aunque sea el antimilitarismo y el pacifismo lo considerado como utópico, la realidad empeña en mostrar cómo las policías y ejércitos, lejos de defender a las víctimas —cuando, por ejemplo, hablamos de Epstein y amigos—, defienden a los agresores.

A nivel local nos han ayudado más a combatir la delincuencia las políticas sociales que las cárceles y las policías y, a nivel global, el aumento del gasto militar solo está sirviendo para que cada vez vivamos en un mundo más inseguro. El crecimiento de las amenazas planetarias es directamente proporcional al aumento del gasto militar. Vaya, que la utopía es creer que los ejércitos nos traen seguridad.

Los cuerpos militares no han dudado, a lo largo de la historia, en atacar al pueblo que decían defender: Chile, Irán, España, Argentina y muchos otros países del mundo sufrieron golpes de Estado que acabaron con sus respectivas democracias. Por su parte, los regímenes comunistas de la URSS, China, Corea del Norte o Cuba se convirtieron, realmente, en estados totalitarios gobernados por sus respectivos ejércitos y no, como decían —o dicen— por el pueblo y los valores de «la revolución».

El eslogan antimilitarista con el que encabezo este artículo se hace más fácil de entender cuando vemos al frente de enormes maquinarias militares como la estadounidense, la israelí o la rusa a despiadados psicópatas. Cuando decimos «No a la Guerra» deberíamos, con ello, empezar a desmontarles los juguetes asesinos que les hemos puesto entre las manos.

También te puede interesar

Superdomingo en Andalucía

Por supuesto sin Presupuesto

Javier Rodríguez Rodríguez

Ningún ejército defiende la paz

Los 70 años de ‘The Floor’

Cosas que hacer en Beirut

Decisión catalana mirando a Andalucía

El viajero del tiempo en El Puerto de Santa María, los paisajes históricos de Cádiz


© Huelva Información