Periodismo frente a los riesgos del circo
El periodismo es para construir no destruir.
Para informar no para mentir. Nunca las mentiras deben ser noticias.
Para denunciar no para ser portavoces del poder.
Para apostar por la democracia y los derechos humanos.
Para investigar los hechos de corrupción que arrastramos desde hace desde la fundación de la República, no para ser condescendientes con los corruptos.
El periodismo en Bolivia viene enfrentando grandes demonios internos y externos que lo han conducido a niveles de crisis de credibilidad y de malestar de la ciudadanía, la misma que en las redes sociales se expresa duramente contra ciertos periodistas que han hecho de la noticia un medio para ganar dinero, audiencias y fama, además de convertir el hecho noticioso en circo, espectáculo explotando el morbo y las intimidades de las personas.
Ojo que lo que vienen haciendo los llamados influencers, a nombre del periodismo, no lo es, sino que contaminan el noble oficio periodístico. Esta pandemia es universal: la acción intensa de los influencers que solo tienen el objetivo de conseguir más like para generarse sus ingresos económicos, siendo su objetivo central, sin importarle lo más mínimo los contenidos que difunden.
Muy bien lo retrata la gran escritora y periodista mexicana, Elena Poniatowska, que nos alertó que “la información que encontramos en el Facebook, TikTok, Instagram, YouTube, está abarrotada de influencers, quienes acaparan espacios para deshumanizar en cierta manera un oficio tan noble, que........
