A la defensiva
ACEPTÓ SIN PENSARLO. No por dinero, que le sobraba, sino por la vanidad de ganar un nuevo reto y deslumbrar a su mujer, de la que seguía enamorado. Treinta años de ejercicio le habían enseñado que la verdad es terca como........
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ACEPTÓ SIN PENSARLO. No por dinero, que le sobraba, sino por la vanidad de ganar un nuevo reto y deslumbrar a su mujer, de la que seguía enamorado. Treinta años de ejercicio le habían enseñado que la verdad es terca como........