Viejas costumbres
14 de marzo 2026 - 03:08
Otro año más se cumple la tradición de la heladería Los Italianos de volver a abrir sus puertas ante la nueva temporada que se avecina. La ciudadanía granadina y miles de turistas visitarán un negocio tradicional para disfrutar de la calidad de unos helados que forman parte de la historia de nuestra ciudad.
Además de las sensaciones que genera en nuestra memoria personal y familiar, volver a pisar la heladería y degustar sabores inigualables de la amplia carta de helados, la reapertura de Los Italianos nos hace reflexionar sobre la capacidad de supervivencia de un negocio que se resiste a sucumbir a la dinámica actual que acaba con los pequeños comercios en beneficio de grandes superficies y grandes franquicias.
La existencia de pequeñas empresas locales capaces de generar productos de calidad (con fama nacional e internacional) y empleo local, debe entenderse casi como un milagro en el contexto actual de la economía; también debe considerarse como un tesoro que hay que analizar y cuidar con el objetivo de propiciar iniciativas similares en otros ámbitos del comercio local.
En mi opinión, el caso de Los Italianos expresa el éxito de la propiedad por mantenerse fiel a una producción de calidad con recetas de éxito contrastado (lo tradicional tiene valor en el mercado), una organización del trabajo muy eficiente para gestionar la gran afluencia de público evitando al máximo las esperas y una atención amable al público que tiene un enorme valor.
A ello hay que unir el mantenimiento del interior del local, sin cambios en la ornamentación o color de las paredes, ni en la distribución de la barra o la cartelería y otros atributos. Todo esto contribuye a que se pueda sentir que el paso del tiempo no solamente no afecta a la calidad de los productos, sino que tampoco afecta a la imagen mental que muchas personas de Granada guardan en su recuerdo desde la infancia y juventud.
Junto a todo lo anterior, lo tradicional y la tradición pueden estar jugando a favor del vigor de esta empresa y puede ser un ejemplo a seguir en otros ámbitos de la actividad comercial, para resistir la dinámica económica actual que acaba con tantos comercios de nuestros barrios.
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