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De los economistas unidimensionales a la perspectiva multi e interdisciplinaria que incorpora la gasfitería

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22.05.2026

Desafortunadamente cuando observamos el desarrollo de la argumentación de los economistas, especialmente estándar y/o neoliberales, vemos un claro sesgo hacia una mirada economista centrada exclusivamente en la teoría neoclásica y todas sus derivaciones modernas. Son arrogantes, no existen otros enfoques o perspectivas alternativas; ellos tienen la verdad absoluta, mientras que el resto son descalificados.

De partida se olvidan las célebres palabras de J.M. Keynes en el panegírico en honor a su Maestro A. Marshall de 1924 donde recordó que los buenos economistas son escasos. La razón, según él, es que un gran economista debe poseer una rara combinación de dones. Debe alcanzar un nivel altísimo en varias direcciones distintas, y combinar talentos que a menudo no se dan juntos.

Keynes reitera que el economista debe ser matemático, historiador, estadista y filósofo, en cierto grado. Debe entender los símbolos y hablar en palabras. Debe contemplar lo particular a la luz de lo general, y tocar lo abstracto y lo concreto con el mismo vuelo del pensamiento. Debe estudiar el presente a la luz del pasado y con la mira del futuro. Ninguna parte de la naturaleza del hombre o de sus instituciones debe quedar por completo al margen de su consideración.

Economista como gasfitero

En línea con esta perspectiva se agrega un atributo adicional para los economistas. En esta oportunidad reseñamos un artículo de Esther Duflo, joven economista francesa, profesora de Reducción de la Pobreza y Economía del Desarrollo en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Recibió el Premio Nobel de Economía en 2019 junto a otros economistas especializados en desarrollo. El artículo que nos ocupa se publicó en la revista American Economic Review, vol. 107, no. 5, May 2017. https://www.aeaweb.org/articles?id=10.1257/aer.p20171153

La autora señala que a medida que los economistas ayudan cada vez más a los gobiernos a diseñar nuevas políticas y regulaciones, asumen la responsabilidad adicional de involucrarse en los detalles de la formulación de políticas y, al hacerlo, deben adoptar la mentalidad de un gasfitero.

Los gasfiteros intentan predecir con la mayor precisión posible qué funcionará en el mundo real, conscientes de que será necesario realizar ajustes y modificaciones, ya que los modelos nos brindan muy poca orientación teórica sobre qué detalles serán importantes (y cómo lo serán). El ensayo argumenta que los economistas deberían involucrarse seriamente en la práctica, en beneficio tanto de la sociedad como de nuestra disciplina.

Según Duflo hay dos razones para esta necesidad de prestar atención a los detalles. Primero, resulta que los responsables políticos rara vez tienen el tiempo o la inclinación para centrarse en ellos, y tenderán a decidir cómo abordarlos basándose en presentimientos, sin tener mucho en cuenta la evidencia. Por lo tanto, descifrar todo esto no es algo que los economistas puedan simplemente dejar en manos de los políticos si quieren influir en la economía........

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