El odio y los catecismos
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CompartirConfieso que como no soy experto en jurisprudencia (ni tampoco en prudencia a palo seco) no tengo muy claro hasta dónde puede llegar la categoría ... de delito de odio, tan invocado estos días como consecuencia de otro nuevo chiringuito (perdón, observatorio o parida) que acaba de alumbrarse en esa maternidad donde tantas sandeces supuestamente benéficas y progresistas han visto la luz en los últimos tiempos. Si apelamos a los viejos catecismos, odiar es pecado. En el del padre Ripalda, por ejemplo. A modo de acotación ilustrada y pretenciosa, y aunque no venga a cuento –de ahí lo de pretenciosa-, ese famoso catecismo lo tradujo a la lengua gaélica en la última década del siglo XVI un notable personaje que durante varios años fue estudiante en el Colegio de Nobles Irlandeses de Salamanca, y más tarde rector del mismo: Florence Conry, franciscano muy crítico con los jesuitas, orden a la........
