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Animal de compañía

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02.03.2026

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Si echamos un vistazo al BOE, a la ley de protección de los derechos y el bienestar de los animales, podemos leer entre otras cosas ... que: «La tenencia de animales de compañía debe llevar aparejada una responsabilidad a la altura del cuidado que se debe dar a un ser diferente a una cosa, por lo que la tenencia de animales de compañía debe suponer un compromiso con su cuidado en el transcurso del tiempo, su identificación y con su integración en el entorno». A estas alturas de la película uno se pregunta quién es quién, el típico comentario que, a modo de broma, hemos hecho más de una vez cuando vemos a alguien paseando a su perro: «Qué, te ha sacado el perro a dar un paseo», es cada vez más real. Hemos de preguntarnos quién es el animal de compañía y quién está realmente más necesitado de compañía. Basta ver la iniciativa de la diócesis de Salamanca de la puesta en marcha de un Centro de Escucha Diocesano para combatir la soledad y el sufrimiento. Valoro la iniciativa, pero me entristece sobremanera la necesidad de dicho espacio, el termómetro de la deshumanización alcanza cada día cuotas más inhumanas. Dice mi amigo Antonio Mateos, serrano de pro de San Miguel de Valero para ser más exacto, y cercano a los 90, que no ha visto en toda su vida cosa igual: «Se premia lo malo y se castiga lo bueno, estamos cada día más perdidos y confundidos, nos extinguimos».

Quizá el bueno de Antonio no tenga toda la razón del mundo pero bien es verdad que tampoco le falta, a juzgar por la forma de ser y estar los humanos sobre la faz de la tierra. Como éramos pocos y no teníamos de qué hablar nos encontramos con una nueva realidad, más ficticia que real, los therians, con consecuencias y repercusiones de todo tipo.

En alguna ciudad, de cuyo nombre no quiero acordarme aunque presumen de tener más luces que nadie, por lo menos en diciembre, se liaron casi a bofetadas con estas criaturas. Fue necesaria la intervención policial para evitar la cacería, en fin, sin comentarios para unos ni para otros. Como buen gallego, no me queda otra que aceptar pulpo como animal de compañía, y tratar de entender la vida desde el encuentro y el compartir, a través del diálogo respetuoso y la escucha tolerante, tarea cada día más ardua y difícil, sobre todo ahora que se acercan las elecciones.

Por cierto, qué juego dan las elecciones y la política, hay «pá» todos y patadas, obispos incluidos. Alguien me decía hace unos días: «Parece que algunos de tus obispos han perdido el Evangelio y no tienen claro por dónde iría el Maestro», «¿Será verdad que el Papa les ha dado un toque para que se posicionen ante ciertas tendencias políticas que no parecen muy Evangélicas y que muchos, supuestamente cristianos, defienden?». La duda está servida y la tertulia se sienta a la mesa, incluyendo a nuestro querido obispo y pastor. Pero, siguiendo con la política y las elecciones, les animo a leer los lemas electorales de los distintos grupos políticos, invitan ciertamente a la reflexión. Unos proclaman certezas y otros apelan al sentido común, los hay que quieren cambiar el futuro mientras otros apelan a la rebeldía... pero pocos se centran en el presente y así nos luce el pelo. Entre tanto recuerdo y tanto futuro muchos, cada día más, agonizan en el presente. En fin, sea como sea, un poquito más de humanidad y de animalidad bien entendida.

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