Ruinas con nombre
Comenta
CompartirHay una forma silenciosa de perder historia: dejar que se caiga. En Salamanca y su provincia, la Lista Roja de Hispania Nostra lleva años señalando ... monumentos en riesgo: iglesias, ermitas, castillos o construcciones tradicionales que, lejos de ser casos aislados, dibujan un mapa de la vergüenza que va creciendo.
El abandono de nuestro patrimonio preocupa, casi tanto como la sensación de que estar en esta lista no implica, en la mayoría de los casos, ninguna reacción real. Y es aquí donde el problema se agrava. Porque cuanto más riesgo corre el monumento, más se diluye la responsabilidad. Si el bien es público, las administraciones se pasan la pelota unas a otras. Gobierno, Junta, ayuntamientos... nadie quiere saber nada. Unos por falta de recursos y otros, de interés.
El escenario tampoco mejora cuando el bien es privado porque la falta de una presión efectiva sobre los propietarios convierte la protección del patrimonio en papel mojado. Mi abuela lo resumiría muy bien: «unos por otros, la casa sin barrer».
La ley existe pero no la contundencia con la que se tendría que aplicar. Porque para lo que muchos pueden ser «cuatro paredes» o «una torre a medio caer», para otros es historia. Su historia. No son ruinas sin valor, ni restos incómodos que nos recuerdan a pueblos cada vez más vacíos. Y eso tendría que quedarnos claro.
Cada uno de esos muros cuenta algo: la identidad de un pueblo, sus tradiciones... en definitiva, nos muestra una manera de entender la vida. Y eso, ya de por sí, es valioso.
Esas «cuatro piedras» son, en muchos casos, los últimos vestigios de pueblos que han ido perdiendo población y servicios, pero no sus costumbres. Y a ellas se aferran.
El histórico Puente Gatos, en la localidad de Martiago, ha sido el último en unirse a esta lista de la vergüenza cada vez más extensa. De origen romano, la falta de una protección real lo ha llevado a su estado actual, con parte de la construcción desaparecida o en grave riesgo.
En la Lista Roja también están el Castillo de Cerralbo, del siglo XIV; el castillo y la muralla de Salvatierra de Tormes; el Monasterio de la Caridad en Sanjuanejo, que es además BIC; la ermita de Cuadrilleros, en Ledesma; o el Torreón de Guijuelo, tan importante para la villa chacinera que forma parte de su escudo. Así hasta medio centenar de bienes que están a punto de desvanecerse.
Perder esta parte de nuestro patrimonio es dejar desaparecer una parte de nuestra memoria colectiva. Y ya sé que su conservación no es fácil y que su protección cuesta dinero, pero aquí lo que realmente hace falta es voluntad política, coordinación real entre administraciones y una aplicación efectiva de la ley. También en el caso de bienes privados, cuando ello suponga una pérdida irreparable para el conjunto de la sociedad.
Esta Lista Roja de la vergüenza no solo debería ser un inventario de todo el patrimonio que estamos perdiendo, sino que tendría que obligarnos a reflexionar. Algo así como un punto de partida sobre el que empezar a trabajar. Porque, en muchos casos, todavía estamos a tiempo.
La iglesia del Salvador de Rágama, el jardín histórico de El Bosque, en Béjar; el Fuerte de la Concepción, en Aldea del Obispo, o el templo de San Martín de Tours,en el corazón de Salamanca, son ejemplos de que si se quiere, se puede.
Porque cuando un edificio histórico se viene abajo, no solo caen piedras. Cae también una parte de nosotros. Y quizá la verdadera pregunta no es cuánto cuesta salvarlo, sino cuánto estamos dispuestos a perder si no lo hacemos.
Aún no está todo perdido, pero ya no queda tiempo para seguir mierando hacia otro lado.
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Volver a intentar
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión
Más información
Este contenido es exclusivo para registrados
¿Ya estás registrado/a? Inicia sesión
Reporta un error
