Refugio feminista
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CompartirSeguro que más de una vez habrán escuchado o incluso participado en la sempiterna discusión de si un ministro, consejero en el caso de una ... Comunidad Autónoma, debería ser un profesional del ámbito de actuación de sus competencias. Esto es, si el cargo ocupa el espacio de industria, pues un ingeniero, pongamos por caso. Si el encargo es gestionar la sanidad, pues un médico. Supongo que, si tiramos de la historia, encontraremos casos de éxito y fracaso puede que a partes iguales. Tampoco se trata de hacer ese repaso, sino de centrarnos en la realidad actual.
Un inciso. Hasta el momento he utilizado el género masculino en mi exposición. Nada que ver con una cuestión machista. Simplemente, por economía lingüística en un espacio reducido y con el beneplácito de la RAE. Me parecería bien cambiarlo al femenino, porque creo que las mujeres son el centro de la vida, aunque su posición social no lo demuestre. Han sido quienes han mantenido la vida familiar, mientras sus maridos salían a cazar no siempre oportunidades de negocio. La educación de los hijos, mientras sus maridos terminaban la jornada en el bar: merecido descanso del guerrero. La compra, la comida, la limpieza, la colada, la plancha y la cama, por supuesto, bajo demanda. Como todo eso ha cambiado mucho en muy pocos años, el registro mental de los machistas que nos rodean, y que hay desgraciadamente a patadas, sigue tirando de argumentos como que si las feministas, el 8M, las manifestaciones… Una vergüenza. Somos capaces de seguir argumentando que no vivimos una dictadura que, por cierto, mandó matar hasta la muerte del dictador. O que no hay sectarismo, clasismo, racismo. Tal vez por esa razón muchos jóvenes creen que con Franco se vivía mejor o que abusar de una muchacha es un gesto de hombría. Ojo al dato, que diría el bueno de José María García. Ahora bien, a contrario sensu, se ha generado un encastillamiento del feminismo nada natural que traerá también sus consecuencias, por más que venga dado por la ley del péndulo que abarca desde comportamientos personales a sociales en cada giro político, económico o social.
Fin del inciso. Ser mujer no puede servir de refugio de impunidad. Lo digo por la ministra de Sanidad, Mónica García, médica en activo durante años y que nos sitúa al pie de otro parón, ahora que el Hospital de Salamanca iba recuperando el pulso de la cierta normalidad que permite una sociedad como la nuestra con más mayores que jóvenes. ¿Será verdad que no es capaz de entenderse con sus compañeros y compañeras que, digo yo, tendrán el sentir y los mismos problemas que ella habrá tenido como trabajadora del Sistema Nacional de Salud, aunque hayan ejercido en comunidades autónomas distintas? ¿En serio que no se entienden, que no hablan el mismo idioma profesional? Me lo expliquen. Será que soy hombre y por eso no lo proceso.
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