Un «pipi can» de juzgado
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CompartirEn la ciudad de Salamanca hay más perros que niños menores de 14 años. Así era hace dos años y es probable que ahora la ... diferencia sea aún mayor, porque la cifra de mascotas no deja de crecer mientras la natalidad salmantina se mantiene en mínimos.
Los pisos colmena no encajan bien en esta nueva tendencia social, en la que los espacios para perros se presentan como una vía de escape. Pero la falta de una buena planificación puede generar serios problemas de convivencia que, en los casos más extremos, terminan de la peor manera: vecinos enfrentados e incluso denuncias de animales muertos por envenenamiento.
Esto es lo que ha ocurrido en el barrio de Prosperidad. El «pipi-can» del bulevar Padre Enrique Basabe ha sentado precedente al propiciar una sentencia insólita, o al menos poco habitual: un juez ha ordenado su cierre para preservar el bienestar de los vecinos, que soportaban ladridos de hasta 45,8 decibelios dentro de sus viviendas durante horas.
Primero se intentó limitar el problema imponiendo un horario de uso. Prohibirlo entre las........
