La crisis de Francia pasa de la calle a los mercados
Francia tiene cada vez menos margen para responder al malestar social sin agravar la desconfianza de los inversores. Los disturbios del fin de semana han provocado nuevas ventas de acciones y deuda pública, justo cuando el Gobierno necesita acordar unos presupuestos que exigirán recortes de gasto y subidas de impuestos.
La rentabilidad del bono francés a diez años aumenta ocho puntos básicos, hasta el 4,88 %, uno de los niveles más altos de Europa occidental. También se amplía la diferencia respecto a la deuda alemana, que se adentra aún más en niveles asociados a la crisis de deuda de la eurozona.
El CAC 40 cayó un 1,5 % y registró el peor comportamiento entre las principales bolsas europeas en la apertura del lunes. Las pérdidas reflejan una dificultad que trasciende la sesión: el elevado endeudamiento limita la capacidad del Gobierno para aliviar el coste de la vida mediante más gasto público.
Un presupuesto difícil
Las protestas por el encarecimiento de la vida derivaron en episodios de violencia durante el fin de semana. Grupos de alborotadores aprovecharon las marchas para saquear comercios e incendiar edificios públicos.
El Gobierno debe responder a ese descontento con uno de los mayores déficits presupuestarios de la eurozona. Aumentar el gasto para apaciguar las protestas podría agravar los problemas de financiación que ya inquietan al mercado.
En las próximas semanas, el Parlamento tendrá que debatir y aprobar los presupuestos de 2027. Alcanzar un acuerdo sobre los ajustes se presenta difícil, especialmente con las elecciones presidenciales a seis meses de distancia.
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