Guerra contra el terror II: el regreso del intervencionismo
En uno de sus primeros discursos tras el ataque de Estados Unidos contra Irán, Trump afirmó que, si el país norteamericano es la nación más poderosa y rica del mundo, y ha gozado de un gran nivel de vida y seguridad, lo es porque «hemos hecho cosas que otros no son capaces de hacer». Y volvió a enfatizar el peligro que supondría «para todos los americanos» si Irán, un estado que «crea grupos terroristas», consiguiera hacerse con armas nucleares. «No podemos permitir que extorsionen al mundo. No podemos permitir que nos lo hagan a nosotros o que se lo hagan a los demás». Esta última parte de la alocución («o que se lo hagan a los demás»), que rebosa un espíritu inconfundiblemente intervencionista, casi de carácter wilsoniano, parece contradecir algunos puntos programáticos del movimiento MAGA: no interferir en los asuntos de otros países, acabar con las guerras interminables en Oriente Próximo, dejar de ejercer de policía del mundo, enfocarse en los problemas internos y detener el aumento del déficit generado mediante un gasto desproporcionado en aventuras militares que, a largo plazo, acaban siendo contraproducentes para los intereses estadounidenses.
Uno de los argumentos principales esgrimidos por esta Administración es la seguridad nacional. Aunque hemos escuchado varios motivos tras el comienzo de las hostilidades, desde la promoción de un cambio de régimen y la protección de Israel, hasta la defensa de los derechos humanos y el peligro........
