¿Debería haber un eclipse todos los años?
El director de FARO, Rogelio Garrido, analiza los temas claves de la actualidad de esta semana / FDV
Pues ahí estábamos todos (bueno, todos los que estábamos, porque una parte importante de la plantilla sigue gozando de sus merecidas vacaciones). Encaramados en la terraza del periódico, mirando al cielo con unas gafas extravagantes a plena luz del día, como si de una fiesta rave se tratase. Todos fascinados ante un espectáculo mágico que nos tuvo durante unos minutos absortos al tiempo que relajados. El ambiente se tornó más festivo cuando Víctor Currás (bendita juventud) puso en bucle la mítica Eclipse total de Bonnie Tyler. A la media hora, nos salía la Tyler por las orejas, pero él le daba una y otra vez al play de su móvil (la perseverancia y una pizca de cachondeíto son virtudes que le adornan). Una tarde de agosto, con medio país de relax, y nosotros currando, pero en ese momento a nadie pareció importarle el detalle. Tanto fue así, que un compañero, que se vino arriba por la emoción del momento, propuso: «Ahora solo nos faltaban unos mojitos». Creo que este fue uno de los mayores éxitos del eclipse: que, ensimismados con lo que veíamos arriba, nadie pensaba en lo que teníamos abajo. E igual que en la redacción de FARO, millones de ciudadanos en todo el mundo quedaron hipnotizados por el fenómeno astronómico.
La plantilla de FARO en la azotea del edificio mirando al cielo / Elías Regueira
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