Las de la intuición
Shakira, durante uno desus recientes conciertos en Madrid. / Ricardo Rubio
Por fin terminó el verano, y parece que ya no es tan obligatorio ser feliz, ni estar moreno, ni hacer churrascadas o chuletadas con los amigos. Ahora podemos volver a quejarnos de todo con normalidad, aunque resulte fastidioso hacerlo con treinta grados, que es lo que marca el termómetro todavía a finales de septiembre. Perdonen que a estas alturas no me adentre en temas formales ni sesudos, que al fin y al cabo es domingo y querrán ustedes descongestionar su mente del totum revolutum político que nos abruma a diario. Les voy a contar qué sucedió este verano, mientras paseaba a mi perro Gordon.
Ring, ring. Llamada de mi editorial. Según me cuentan, se está estudiando la posibilidad de la participación de autores literarios en el concierto de una cantante muy conocida, que resulta que es Shakira.
—¿Shakira la de Pies Descalzos, la de Colombia?
—Aún no te hemos dicho qué hay que hacer —me dicen al otro lado de la........
