Un museo de automoción para Vigo (2)
Colección de la Fundación Recalvi. / R. G.
A veces el destino, caprichoso siempre él, nos lo pone —perdonen la expresión— a huevo. Hace casi dos años que, en este mismo espacio, en mi bisoñez pese a los espolones de gallo viejo que calzo, planteé la posibilidad de que Vigo tuviese un museo del automóvil. Más que proponerlo, me pregunté cómo era posible que la ciudad, capital de la industria del motor en la Península, no contase con un espacio digno en el que oriundos y visitantes pudiesen maravillarse con la historia de este negocio, con sus comienzos allá por el año 58 del pasado siglo; enorgullecerse de todo lo conseguido hasta ahora —no todo el mundo puede presumir de tener una planta top como la de Balaídos, de la que salen uno de cada cuatro coches que se fabrican en España—, y sorprenderse con lo que puede deparar el futuro: conducción autónoma, conectividad y todo lo que venga. Y también, por qué narices, el Museo de Automoción e Historia de Galicia está en Arteixo. Sí, a tiro de........
