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Marca Galicia, sello Rueda

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09.04.2026

FARO SANTIAGO. AMBIENTE DE LA MAÑANA EN EL DEBATE DE ESTADO DE LA AUTONIMIA. XOAN ALVAREZ / Xoan Álvarez / FDV

Galicia Calidade nació hace 35 años como el sello de garantía creado por la Xunta para distinguir productos vinculados a Galicia que cumplen estándares de calidad. En 2014 se convirtió en la marca paraguas de la economía gallega y hoy está asociada a más de 170 empresas y 850 productos. Alfonso Rueda quiere ahora convertir Galicia Calidade en marca de país. Quiere transformar este sello de calidad en una idea de país y de gobierno.

En los últimos meses, el presidente de la Xunta ha usado Galicia Calidade como «marca de una comunidad que avanza», como «marca de todos los gallegos», como «carta de presentación ante el mundo» y como «estilo Galicia Calidade», lo que demuestra que es una estrategia, no una ocurrencia puntual. Ayer, en el discurso con que abrió el debate sobre el estado de la autonomía volvió a apostar por este lema. En el arranque de su intervención contrapuso Galicia Calidade, la «forma de hacer las cosas» de la Xunta y los gallegos, con el Gobierno de Pedro Sánchez incapaz de aprobar presupuestos, con el BNG, al que presenta rehén de sus «dogmas» y al que cuestiona sus «bloqueos sistemáticos» y con VOX que «bebe del miedo» y busca la polarización. Y cerró su alocución, proclamando: «Desde Galicia, por Galicia y para Galicia. Seguiremos trabajando para cerrar una década que merezca ser resumida en dos palabras: Galicia Calidade».

Este lema puede funcionar para un presidente que quiere transmitir seriedad, estabilidad, normalidad y buena administración. Es una marca reconocible y apartidista. Este eslogan calará en la ciudadanía y sobrevivirá, si lo acompaña la gestión. Éste es el gran reto de Alfonso Rueda y sus conselleiros. Los datos de empleo, exportaciones y turismo avalan su eslogan. El riesgo está en que la ciudadanía compare la Galicia Calidade que vende el presidente con las listas de espera en la sanidad, el agotamiento de los servicios sociales o los problemas de acceso a la vivienda. La oposición ya lo ha hecho y habla de triunfalismo y propaganda.

Rueda en su Galicia Calidade se ha propuesto terminar con las bajas laborales fraudulentas y ha desgranado un plan que quiere poner en marcha «a la mayor brevedad posible». Fue su propuesta más ambiciosa en el debate de aye para un problema real, grave y descontrolado, y que no afecta solo a Galicia, aunque aquí el impacto es mayor según las cifras. El titular de la Xunta hace un guiño a los empresarios, pero una parte de la ciudadanía pueden pensar que se trata al trabajador enfermo como un sospechoso de fraude ¿Habrá médicos suficientes para aligerar la realización de pruebas diagnósticas y acelerar la firma de las altas laborales? Ojalá, porque supondrá que también hay más médicos para atender a los enfermos.

Llama la atención que en esta Galicia Calidade que dibuja Rueda no haya espacio para la oposición. Ni una sola propuesta de pacto y consenso a nacionalistas y socialistas. Lo mismo que reprocha Alberto Núñez Feijóo a Pedro Sánchez. Esa Galicia Calidade se divide en Rueda y los gallegos y enfrente, los demás. Bien es cierto que las manos tendidas en el hemiciclo gallego suelen quedar en nada, pero en esta ocasión ni se ofreció a BNG y PSdeG la oportunidad de rechazar el diálogo. ¿Puede y debe construirse una Galicia Calidade sin la oposición, sin 35 de los 40 diputados del Parlamento gallego?

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debate del Estado de la Autonomía

José Ramón Gómez Besteiro


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