El mono espiritual
«El mono desnudo» del británico Desmond Morris se convirtió, nada más ser publicado, (1967), en una de las más celebres obras de divulgación científica de su tiempo. El libro es un estudio del ser humano y de su evolución desde su perspectiva animal. El primate más evolucionado y complejo, pero un primate más, al fin y al cabo. La maestría de Morris fue, precisamente, mostrar que muchos comportamientos humanos tienen su razón de ser en los procesos evolutivos de los mamíferos superiores. Sin embargo, no solo somos monos desnudos o bastante lampiños, somos, también, monos tecnológicos y cibernéticos y quizás, en el futuro, lleguemos a ser monos espirituales.
En estos tiempos de rearme descontrolado y de gatillo fácil no pareciese ser esa nuestra tendencia evolutiva. Es cierto que los seres humanos tenemos facetas muy poco humanas. En la absurda guerra de Ucrania, en pleno siglo XXI, ese país ha perdido una generación y la Federación Rusa lleva camino de perder otra media y es solo un ejemplo de los muchos que se pueden poner de un mundo lleno de guerras, injusticias y miserias.
Algunos incluso plantean que el mundo animal es más armónico, que los depredadores solo cazan las presas necesarias para sobrevivir, que más allá de las luchas por la procreación o por convertirse en un macho alfa, no se matan entre ellos. Incluso, en la mayor parte de las especies superiores, al derrotado se le permite la huida sin ejecutarlo. Pues bien. Todo eso es, básicamente, falso. La afortunada expresión, «la ley de la jungla», es muy descriptiva. La naturaleza es tremendamente cruel. Incluso mamíferos superiores como leones y gorilas son salvajes........
