Ojos verdes
Una experta de Sotheby's muestra ojos postizos del siglo XIX antes de su subasta. / FDV
Tengo los ojos verdes. Lo descubrió mi hija pequeña, no hace demasiado tiempo. «Papá tiene los ojos verdes». Lo proclamó así, con la sencillez desnuda de las verdades, durante una sobremesa. Ya no recuerdo por qué nos estábamos mirando en ese instante, si por bronca o embeleso. Su epifanía nos ha descabalgado a ambos. Desde entonces se pasea con la foto de uno de ellos, quizá el izquierdo, y la amplía para pregonarlo a los incrédulos. Es el apóstol de mis iris. La niña de mis niñas. El heraldo de mis ojos.
Mi mujer y mi hija mayor, en cambio, militan entre los escépticos. Pareciera molestarles, de hecho, este verde mío. Me lo reprochan como si les hubiese ocultado una doble vida, con otra mujer y otras hijas. Por........
