Ducto roto, país paralizado: el precio por las nubes de la corrupción
Desde el 1 de marzo de 2026, una fuga y deflagración en el ducto de Camisea en Megantoni (Cusco) revela dos males profundos: corrupción endémica y falta absoluta de planeamiento estratégico. El incidente —el decimotercero desde 2004— paraliza al Perú: interrumpe el 91% del gas natural nacional, afecta el GNV, GLP, gasohol y diésel, disparando los precios de los combustibles. Lima, con casi la tercera parte de la población nacional y el 83% del consumo, sufre el golpe más duro, en un Perú acosado por la corrupción y la falta de visión de largo plazo. La redundancia en el transporte de gas —un ducto paralelo o por tramos (loop)— es, en síntesis, un plan “B” que se activa automáticamente ante incidentes y evita una crisis nacional. Minimiza interrupciones, pérdidas económicas y garantiza fiabilidad. Sin ella, una falla local se transforma en emergencia nacional. Millones pagan con precios por las nubes la corrupción e ineficiencia de........
