Respetos guardan respetos
Las elecciones están a la vuelta de la esquina; en cuarenta días ya sabremos qué candidatos pasaron a la segunda vuelta. En medio de este proceso, pareciera que vivimos en una especie de selva política donde muchos creen que todo vale para ganar. Se observa con preocupación cómo se vulneran normas básicas de convivencia democrática sin respetar a sus adversarios políticos, dando la impresión de que cada uno puede hacer lo que le viene en gana, sin consecuencias. Ahora podemos entender por qué algunos candidatos se negaron a firmar el pacto ético electoral. Los postulantes parecen estar convencidos que para ser elegido fuera requisito indispensable demostrar que tienen habilidades artísticas, histriónicas o culinarias, dejando de lado la preparación, la ética y la vocación de servicio. Resulta paradójico que se valore más el espectáculo que la capacidad de enseñar, legislar o representar adecuadamente a la ciudadanía. Un país no se construye con improvisación ni con gestos vacíos, sino con ideas, trabajo y responsabilidad. En estos tiempos marcados por el enfrentamiento, la confrontación constante, los insultos y las agresiones verbales, se vuelve urgente que quienes postulan a tan importantes cargos públicos empiecen por enseñar con el ejemplo. No necesariamente el que grita más fuerte es quien tiene la razón. La política debería ser un espacio para el debate de ideas y propuestas, no un campo de batalla donde prime el ataque personal. La ciudadanía observa y aprende de estas conductas, por lo que el mal ejemplo solo profundiza la desconfianza y el desencanto. Vivimos, sin duda, una profunda crisis de valores. El respeto, uno de los pilares fundamentales de la convivencia social, es también uno de los más incomprendidos. Respetar no significa renunciar a las propias ideas, sino reconocer al otro como un interlocutor válido. El respeto permite conciliar, acercar posiciones distintas y construir consensos, algo indispensable para cualquier democracia que aspire a ser sólida y duradera. Un proceso electoral con más de treinta candidatos a la presidencia fragmenta el voto y debilita la gobernabilidad. Es casi seguro que los partidos que pasen a una segunda vuelta, ni sumando sus votos, tendrán mayoría en el parlamento que haga viable poder gobernar. Por ello, en lugar de confrontar, deberían empezar desde ahora a construir alianzas, especialmente con aquellas fuerzas políticas cuyos programas coincidan en aspectos fundamentales en beneficio del país. Como dice el dicho, quien siembra vientos cosecha tempestades. Los insultos y ataques solo generan resentimientos. Ganar la elección es solo una parte; igual o más importante será cómo preservaron las relaciones con quienes no ganaron, para que, en un nuevo gobierno, tengan capacidad de convocatoria que permita trabajar juntos sus mejores propuestas. Respetos guardan respetos y contribuirán a fortalecer nuestra democracia.
Mira más contenidos en Facebook, X, Instagram, LinkedIn, YouTube, TikTok y en nuestros canales de difusión de WhatsApp y de Telegram para recibir las noticias del momento.
(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
📲 Noticias a tu WhatsApp
Presiona AQUÍ y únete a nuestra comunidad 'Noticias al instante'.
