El orden detrás de los muros
Cuando aparece un celular, droga o equipos prohibidos dentro de un penal, la reacción suele ser la misma: más operativos y controles. Todo eso es necesario. Pero no suficiente. El Perú tiene un problema penitenciario que exige cambiar de enfoque. A julio de 2026, había más de 106 mil internos para 42 mil unidades de albergue. Es decir, funcionaba a más del 250 % de ocupación. En esas condiciones, hablar de control sin deshacinamiento es incompleto. El hacinamiento no es solo un problema humanitario. Es también un problema de seguridad. Hace difícil clasificar internos, separar cabecillas, controlar movimientos, supervisar visitas, detectar corrupción y evitar que las organizaciones criminales operen desde los penales. Y no basta solo con construir más cárceles. La comparación internacional es tentadora, pero no existen recetas automáticas. El Salvador responde a otra realidad. Su estrategia se concentró en dos estructuras criminales: la........
