Nuestro país enfrenta una descarada amenaza de sedición
En el Perú, la rebelión, la sedición y la conspiración no son figuras retóricas ni simples excesos verbales. ¡Son delitos graves, sancionados con penas que van de 10 a 20 años de cárcel! La ley es clara, porque la historia lo exige: ningún país puede tolerar que la violencia se convierta en herramienta política. Y, sin embargo, eso es exactamente lo que hoy estamos presenciando. Los alabarderos del expresidente Pedro Castillo —condenado por su intento de golpe de Estado— han regresado a la carga. Esta vez, bajo el liderazgo político de Pablo Sánchez, un exministro castillista y candidato derrotado de Juntos por el Perú, cuyo fiasco electoral ha desatado una ola de discursos incendiarios entre sus seguidores. Uno de ellos, en plena vía pública, proclama que, si Sánchez pierde, “iniciarían una guerra civil y tomarían Lima”.........
