Lo que revelan los primeros resultados oficiales
Los primeros resultados oficiales publicados ayer por la ONPE aún no definen ningún desenlace, pero revelan algo más profundo: el terrible estado del país. Más allá de las cifras preliminares, lo que emerge es el retrato de un Perú fragmentado, desconfiado y exhausto. Una nación que llegó al balotaje sin convicción, sin cohesión y sin un horizonte claro. ¡No obstante, estaba forzada a optar! Los porcentajes divulgados hasta ayer muestran una competencia estrecha, casi milimétrica. No sorprende. Era previsible que un proceso electoral —marcado por la precariedad institucional, por la desconfianza acumulada y por la ausencia de liderazgos sólidos— desembocara en algún resultado ajustado. ¡Lo que sorprende —o debería sorprendernos— es la normalización de esta fragilidad! El Perú parece haberse acostumbrado a vivir al borde del abismo, como si la incertidumbre fuese un estado natural y no........
