Un mar de propuestas, un dedo de profundidad
Los planes más radicales de la izquierda en estas elecciones plantean desde la “Refundación de la República” mediante la convocatoria a una Asamblea Constituyente para una nueva Constitución, hasta la nacionalización de sectores estratégicos, incluyendo la creación de empresas estatales, la revisión de los contratos-ley y más barbaridades como esas. Pero otros van mucho más allá. Ahora Nación, por ejemplo, ha planteado en varias ocasiones “agarrar la mitad” de las reservas internacionales netas del Banco Central de Reserva —que superan los US$ 95 mil millones— para financiar gasto social, argumentando que representan “un dineral” subutilizado. Ideas similares encontramos en Juntos por el Perú, que ha planteado financiar brechas sociales o programas con parte de las reservas, y partidos como Perú Libre o Venceremos critican la independencia del BCR y abogan por mayor intervención estatal o políticas expansivas. Estas ideas son simplemente una locura. Las reservas se necesitan en momentos de crisis. No se pueden tocar. Son la base de la estabilidad macroeconómica; además, se violaría la autonomía del BCR, provocaría inflación, depreciación del sol y pérdida de credibilidad internacional, pues las RIN no son un fondo fiscal disponible, sino un respaldo para la estabilidad monetaria y cambiaria. Perú Libre plantea, además, que la manufactura represente el 20 % del PBI nacional a través de la industrialización estatal, con la participación directa del Estado en el sector industrial. ¡Este plan es un desastre! No existe ninguna economía en el mundo que haya resuelto el problema de la pobreza con una presencia estatal de ese tamaño. El Estado no está para competir con los privados, sino para proveer servicios básicos esenciales. Otra de las grandes ideas de la izquierda es el impuesto a la riqueza, que en realidad es un impuesto al éxito. En un país donde más del 70 % de la población es informal, no solo se quiere gravar a los mismos de siempre, sino ¡gravar el patrimonio! El impuesto a la riqueza es confiscatorio, antiinversión, atenta contra la creación de empleo y alienta la fuga del empresariado. Desde la izquierda se habla mucho de gasto público expansivo y menor independencia del BCR, pero lo cierto es que estamos disfrutando ahora el período de inflación más baja continua en los últimos 150 años. Hemos conseguido niveles de inflación que tienen países desarrollados. La autonomía del BCR no depende de la voluntad del presidente; depende de la Constitución. ¿Saben eso los candidatos? Bueno, si no lo saben, son unos ignorantes que, por el hecho de desconocer algo tan importante, están absolutamente descalificados para el cargo al cual aspiran. Y si lo saben, entonces mienten abiertamente a la población y eso los descalifica igualmente. Las propuestas refundacionales incompatibles con el texto constitucional o fiscalmente insostenibles no son viables. Como la candidata de Venceremos que propuso un millón de viviendas en un año y, cuando le preguntan cómo, contesta: “construyéndolas”. Así nomás. No hay milagros en economía; querer inventarlos se llama populismo.
Mira más contenidos en Facebook, X, Instagram, LinkedIn, YouTube, TikTok y en nuestros canales de difusión de WhatsApp y de Telegram para recibir las noticias del momento.
(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
📲 Noticias a tu WhatsApp
Presiona AQUÍ y únete a nuestra comunidad 'Noticias al instante'.
