No al comunismo, no a la corrupción
La derrota del comunismo en las urnas constituye una victoria importante para la defensa de la democracia, las libertades fundamentales, la propiedad privada y la economía social de mercado. El Perú ha evitado caer nuevamente en una propuesta ideológica que, allí donde se ha aplicado, ha significado pobreza, autoritarismo y destrucción de las libertades ciudadanas. Sin embargo, sería un gravísimo error considerar que la tarea ha terminado. La derrota del comunismo implica una enorme responsabilidad histórica: eliminar la corrupción que carcome al Estado peruano y pagar la inmensa deuda social acumulada durante décadas con los sectores más pobres y vulnerables de nuestro país. Ese es el verdadero desafío que tienen hoy........
