Cuando la app decide por ti (y ya no debería hacerlo)
Durante mucho tiempo, el comercio digital se movió bajo una premisa cómoda para las empresas: mientras el consumidor pudiera, en teoría, cambiar de opción, no había mayor problema. Si un cobro adicional aparecía en algún punto del proceso o existía una manera de desactivarlo, se asumía que la decisión era libre. Esa idea hoy ya no se sostiene. Imagine una situación cotidiana. Una persona entra a una página para comprar un pasaje y, al llegar al último paso, descubre que el sistema añadió un “seguro de viaje recomendado”. El cargo aparece en el precio final sin que el usuario lo haya elegido expresamente. Retirarlo no es imposible, pero sí más trabajoso: hay que ubicar una casilla poco visible, desmarcarla y volver a revisar el monto total. Si el consumidor no advierte ese detalle, termina pagando por algo que no decidió contratar. La operación parece libre, pero el diseño inclinó la decisión. Ese es el tipo de problema que hoy obliga a mirar el comercio digital de otra manera. El debate ya no está solo en si el consumidor recibió información, sino en cómo fue conducido dentro de la plataforma. Ahí aparecen los llamados dark patterns o patrones oscuros: diseños digitales pensados para empujar al usuario hacia decisiones que favorecen al proveedor. El truco suele estar en el camino: opciones preseleccionadas, cargos que aparecen al final, botones visibles para aceptar y rutas más engorrosas para rechazar. No siempre se manipula con el contenido; muchas veces se manipula con la interfaz. Eso es lo que la legislación peruana decidió enfrentar en 2026. El........
