Cuando la ley se toma por coartada
El arte de gobernar bien a los pueblos no se aprende en una facultad universitaria; aflora en el corazón de los líderes que nacieron para dirigir a sus naciones a su mejor destino, no se puede contener en una cartilla de consejos para el liderazgo político ni se aprende con la experiencia ajena; es en sí un atributo con que viene a este mundo determinado tipo de personas escogidas por un designio superior, y son las que muchas veces no son dejadas llegar al ejercicio de la autoridad pública por los advenedizos de la política, que merodean los procesos electorales, los controlan y son elegidos por fraude. Cuando estos llegan al poder y piden facultades para legislar, no generan confianza, sino temor de lo que harán con estas concesiones, porque no........
