Experiencias vacías; el riesgo de un marketing sin autenticidad
Las 500 empresas de México
Experiencias vacías; el riesgo de un marketing sin autenticidad
El marketing busca emocionar. Pone un poco al margen el discurso racional para darle espacio al relato emotivo. En lugar de destacar los atributos del producto, pretende contar las historias que lo rodean.
Sin embargo, existen detalles esenciales: ni toda emoción conecta, ni toda experiencia conmueve. En el intento por diseñar momentos memorables, algunas marcas generan experiencias vacías, más pensadas para la cámara que para el corazón.
Hiperpersonalización, el nuevo estándar para la lealtad del cliente
Hoy, en casi cualquier sector —entretenimiento, cultura, retail o turismo— pareciera que todos compiten por ver quién ofrece la experiencia más espectacular. Instalaciones gigantes, luces, efectos, hashtags y escenarios instagrameables se multiplican, pero, ¿cuántas de esas experiencias realmente dejan huella?, ¿cuántas se evaporan en cuanto termina la foto?
El problema no es la experiencia (que en cualquier sesión de brainstorming se proyecta), sino su falta de autenticidad (con una mirada autocrítica permanente). De repente, todo se diseña para impresionar de súbito y no para conectar. El visitante es un espectador cautivo, por lo que el reto es hacerlo protagonista. El marketing, en su obsesión por generar emoción inmediata (que no son otra cosa que meras reacciones), muchas veces olvida que una experiencia genuina no se mide en likes, sino en largos recuerdos (porque precisamente llegaron al corazón).
Las marcas que logran permanecer no son las que construyen escenografías deslumbrantes, sino las que generan sentido. Una historia bien contada, un gesto........
