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Pemex, hora cero. El derecho de cobro

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11.01.2025

Más allá de vanos discursos y desplantes ideológicos, es ya para todos claro que el horizonte de la petrolera no plantea retos, sino un complejo caos que reclama atención inmediata. Se ha convertido en una pesada carga para el erario. Esto es así, dado que no se trata de circunstancias que, una vez superadas, permitirán a esa entidad pública regresar a los tiempos de bonanza, ni mucho menos, a administrar la riqueza.

Se trata de un costoso y doloroso rescate. Hoy es urgente la necesidad de optimizar procesos y dar el mejor uso a recursos naturales que pertenecen a la nación, haciendo frente a los abultados compromisos, sin olvidar que resulta inaplazable poner fin al dispendio. El oro negro conservará su color, pero no su condición de materia indispensable para el desarrollo, por el contrario, será negro insumo para países sumidos en el subdesarrollo.

Hoy, la cantidad de adeudos acumulados deja claro que Pemex, lejos de ser una locomotora que disminuye la velocidad, es aeronave a la que se han ido apagando las turbinas. La diferencia es sustancial, la primera simplemente afronta la posible inmovilidad, en tanto que la segunda, presenta el riesgo de un súbito desplome.

El Gobierno Federal, y particularmente, las instancias de combate a la corrupción y fiscalización deben tomar inmediatas medidas contra la rapiña y la canibalización que, lastimosamente, ya saltan a la vista. En tanto que la cadena de provisión y suministro de bienes y servicios afronta sus más oscuros tiempos, opera impunemente una perversa industria paralela que no se basa sino en el tráfico de influencias y en el velo de opacidad que tiende el apabullante volumen de transacciones, el cual, hace compleja su revisión.

Son cada vez más perceptibles anclajes internos, que perversamente tienden lazos hacia el exterior, en aras de hacer un lucrativo negocio, ello, a partir de la infortunada condición en que se encuentra la petrolera. Sí; se trata de paladines en el medrar.

Buitres, coyotes y demás fauna con “influencia”, han dicho a proveedores y contratistas que, en estos casos, el primero que cobra es el único que cobra, y, por tanto, que todo porcentaje a sacrificar de las facturas pendientes de pago es sacrificable, teniendo como única opción el perderlo todo.

Es de todos bien sabido que Pemex ha creado las condiciones para que operen enormes negocios que nada tienen que ver con su giro, ni mucho menos, con el beneficio de esa entidad pública ni del interés nacional. Hace ya dos décadas que los encargados de las finanzas de la empresa vieron, en el pago de........

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