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Del Ixtoc I a las decisiones soberanas

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20.02.2026

Del Ixtoc I a las decisiones soberanas

Todo parece indicar que los impreparados funcionarios de Petróleos Mexicanos olvidaron que era importante preservar la condición estrictamente comercial de la entidad petrolera. Las recientes declaraciones de la titular del Ejecutivo Federal, refiriendo a su actividad como una acción soberana, pone sobre la mesa el debate en cuanto a si sólo la deuda financiera de la arruinada petrolera es deuda nacional, o, si también, debe sumarse la de los proveedores y contratistas, ya que ésta, estrictamente, conforme a ley, comparte igual naturaleza.

Esto es uno de los aspectos poco analizados de la reforma aprobada en tiempos de Peña Nieto, es un dispositivo expreso que señala que el Gobierno Federal no respalda; esto es, no garantiza, la deuda del esperpento burocrático, el cual, sin razón alguna, aún conserva el beneficio de ser, “legalmente” considerado de acreditada solvencia en tribunales. A contrapelo del interés nacional, y de la letra y espíritu de la ley, se ha venido rescatando a la entidad pública, lo que ha hecho crecer desmesuradamente el déficit público. Se atropella la ley, creando una ficticia garantía que en cualquier momento puede ser desconocida. Los grandes jugadores lo saben.

Una vez más, nuestros rústicos funcionarios siguen pensando que la ley mexicana rige y cubre lo que pasa más allá del Rio Bravo, y siguen esperando que el escondrijo legal que provee la ley a Pemex cumplirá el objetivo de mantenerle indefinidamente en mora. Se abusa de esa ley, la cual, inexplicablemente, dejó de ser “orgánica”, para ser una desordenada mezcla de reglas de orden público, con otras que corresponden a una primitiva sociedad mercantil. El bodrio, aprobado hace más de una década, lejos de poner orden, sólo ahondó el problema.

Bajo las leyes de los Estados Unidos de América, el ojiabierto Director General de Pemex; el de Finanzas, y el pleno de su Consejo de Administración, hace tiempo debieron haber puesto a la estructura con la que operan en el exterior bajo el temido capítulo 11, de esa ley que, les guste o no, rige sus colocaciones. Debieron, y deben, advertir al mercado que no cuenta con la capacidad de pago para atender sus muy fuertes compromisos, y que, el espejismo de disminución de la deuda que tanto se ha propalado, sólo lo acredita que el billonario rescate no proviene de su........

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