Elogio del olvido
Una sociedad que lo recuerda todo puede estar muy informada, pero le cuesta perdonar: sabemos casi todo de casi todos y, sin embargo, nos cuesta más que nunca dejar que alguien deje de ser su peor momento. Recuperar el olvido no es renunciar a la verdad, sino defender la posibilidad de empezar de nuevo. Elegir no recordar es, a veces, la forma más concreta que tiene el perdón.
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Ireneo Funes, el personaje de Borges, no podía olvidar nada. Recordaba cada hoja de cada árbol y reconstruir un día entero le tomaba un día entero. «Pensar es olvidar diferencias», concluía el narrador, y sospechaba que Funes no era capaz de pensar. Lo leímos como fantasía. Hoy es el manual de uso de nuestro teléfono.
Cada mensaje, foto y comentario que producimos queda guardado, con fecha y hora, en algún servidor, y cualquiera puede encontrarlo. Lo que antes se desvanecía, como la carta extraviada o la frase dicha en la........
