La protesta
MADRID 9 Abr. (OTR/PRESS) -
Cambiar el mundo es una vieja aspiración de la humanidad. O debería serlo. Cuando las gentes viven bajo el terror, se dejan chantajear por un fanfarrón enloquecido -realmente lo está-, se declaran 'quemadas' y, lejos de pasar al estadio de 'indignadas', miran hacia otro lado, es que algo muy serio está ocurriendo en el planeta, ese planeta que ahora miran, de lejos, nuestros enviados especiales a la Luna. Que es, a veces lo parece, hacia donde todos vuelven la vista para no fijarla en nuestra Tierra, en estas tierras.
Lo peor que puede ocurrirnos es que normalicemos la permanente anormalidad. Todo lo que ha ocurrido, propiciado desde el despacho más poderoso del mundo, habla de la........
