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Cuba, obsesión fatal de Trump y Marco Rubio

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15.02.2026

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No cesamos de preguntarnos los cubanos el porqué del empecinamiento obsesivo de Estados Unidos, y específicamente de su presidente número 45 y 47, Donald Trump, de ponerle el punto final a la Revolución martiana y fidelista que ya pervive por 67 largos y azarosos años, si Cuba, a diferencia de Venezuela, Irán, México y otros países, no tiene petróleo y, en general, no sobresale por sus recursos naturales.

El problema es que, en el caso de la isla, la razón no es eminentemente económica, sino política y geoestratégica en un planeta marcado por la enconada lucha entre potencias y grupos socioeconómicos y políticos con derivaciones militares, donde un nuevo ordenamiento multipolar se abre paso de la mano de potencias emergentes asociadas en torno al llamado grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, más algunos nuevos miembros) y el Grupo o Pacto de Shanghai, entre otros. 

Si bien Cuba no es sobresaliente por un factor como el Canal de Panamá, ha sido durante mucho tiempo una plaza estratégica llamada la llave del Golfo de México, a las puertas del país azteca y también muy cercana a los Estados Unidos de América, situación que se hizo traumática en las mentes de los grupos de poder dominantes en la potencia norteña, que trataron de acabar a la Revolución cubana por cualquier medio desde su advenimiento en enero de 1959, y aun antes.

Esa obcecación fatal de Washington hacia su pequeña vecina sureña llegó al paroxismo en octubre de 1962, cuando el Imperio prepotente estuvo a punto de provocar una guerra nuclear en su empeño por controlar a Cuba a toda costa y costo, objetivo que, obviamente, no lograron.

El estudio de la agresividad de Estados Unidos hacia nuestra patria desde 1959 hasta la fecha, muestra momentos más prominentes, aparte de la invasión mercenaria de Playa Girón en 1961, el Plan Mangosta en 1962 y la aludida Crisis de los Misiles, todos bajo la tutela del presidente demócrata John Kennedy, pues en otras administraciones como las de Nixon, Reagan y W. Bush, también hubo momentos de verdadero peligro para la isla.

El problema es que, por fortuna, Estados Unidos no está solo frente a su supuesta presa inevitable para tragarla de un bocado, y es que interactuamos en un mundo complejo y violento de más de 195 naciones y territorios, más o menos autónomos, con disímiles proyecciones e intereses que presionan cada........

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