La carta al Santo Padre
“Estimado Santo Padre, el catalán es la lengua propia de Catalunya. El catalán es la lengua de Gaudí. En Catalunya, el castellano arrincona el catalán. Bendecir la torre de Jesús en castellano y relacionarse en castellano con el pueblo catalán es sumarse a este proceso de minorización. La Iglesia debe estar al lado de quienes sufren la injusticia, no agravarla”. Podría haber sido así de fácil, pero las entidades y personalidades del país han decidido firmar una carta en La Vanguardia en la que, en realidad, se expone el motivo principal por el que todavía somos un pueblo ocupado hecho de gente con la mente colonizada: pensamos que el derecho a existir, la legitimidad para continuar llamándonos catalanes, viene de fuera y no de dentro. Pensamos que la pervivencia de nuestra identidad se nos concederá si la merecemos lo bastante, y con esta premisa nos excusamos de luchar lo suficiente para ganárnosla. En vez de atarnos a las raíces desde la autoestima, hacemos de la catalanidad una exigencia moral que nunca puede ser satisfecha del todo y que, así, se vuelve contra la propia autoestima.
La carta que firman........
