Un chute de autoestima
En medio de noticias tan preocupantes en nuestro país, como la seguridad de Barcelona —seis muertos a tiros en los últimos tres meses—, o de conflictos latentes en Catalunya, como la huelga de docentes o la de los médicos y el pésimo funcionamiento de Rodalies, la bendición de la torre de Jesús de la Sagrada Família ha permitido a Barcelona comparecer ante el mundo entero con sus mejores armas —talento, imaginación y creatividad—, en un espectáculo de luces y drones que quedará para la historia. Toca felicitar efusivamente a todos los que en ello han participado y lo han hecho posible, sin escatimar elogio alguno. La primera salida al extranjero de León XIV en su recién estrenado papado no podía tener una exhibición mejor, a la altura de lo que se espera que sea su magisterio. Barcelona ha tenido un chute de autoestima como hace tiempo que no se recordaba, y la gran obra de Antoni Gaudí, la Sagrada Família, ha subido, si aún podía, un escalón más como el nuevo icono mundial de la cristiandad.
No se podía aprovechar mejor el viaje del Papa a Catalunya y las casi 48 horas que ha pasado entre nosotros. Se avecina una nueva ola........
