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Jerusalén de Europa

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16.06.2026

Los castellanos no están preparados para la conversación que el Papa ha dejado pendiente después de su visita a España. Enric Juliana la empezó a plantear tímidamente en un artículo escrito solo en catalán, dirigido a los lectores de su país. La Vanguardia tampoco está para grandes conversaciones: se ha convertido en uno de los principales órganos de intoxicación del Estado, porque los catalanes ya están vacunados y los castellanos necesitan creer más que nunca en sus equilibrismos complacientes. Pero Juliana sabe escribir para todos y dio un par de claves para entender la fascinación —disfrazada de revelación estética— que ha provocado el paso de León XIV por Catalunya.

Como explicó Juliana, el pontífice evitó reivindicar la unidad del Estado español en su homilía en la Sagrada Família, tal como tenía previsto en el discurso que llevaba escrito. Seguramente porque se dio cuenta de que Antoni Gaudí era más grande que él —o que representaba una historia que no podía discutir—, se limitó a pedir “unidad espiritual” en un drible improvisado de última hora. Como explicaba Juliana, el papado no había tratado nunca tan bien la lengua catalana en los tiempos modernos. Después de Franco, Roma ignoró a Jordi Pujol y se miró el procés con muy malos ojos. Hasta 2010 —con la autodeterminación ya en la calle— el catalán fue una lengua invisible para los pontífices.

El papa actual no se pudo saltar el catalán, a pesar de las........

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