Vacío de poder
La crisis ferroviaria no solo ha demostrado la incompetencia del PSC para gestionar la autonomía (después de una semana de colapso, eslóganes como “el Govern de tothom” o “Catalunya en marxa” son carne de chiste), sino también la imposibilidad de administrar con la mínima decencia este país nuestro desde una estructura como la Generalitat, que fue diseñada por España con el objetivo de castrar nuestra vida beata. Ayer mismo, la consellera de la baja velocidad, Sílvia Paneque, tuvo la decencia de no hacer más predicciones sobre cuándo Rodalies funcionaría al 100% (a saber, con los retrasos de siempre). Contrariamente, como si acabara de llegar al cargo unas semanas antes, la política de Llagostera declaró haberse encontrado la red “en un estado lamentable, mucho peor de lo que hubiéramos imaginado”. La cuestión importante, Sílvia, no es cómo te la has encontrado; sino por qué demonios has esperado un año en mirártela.
Por si con esto no hubiera suficiente, aceptando la sumisión del Govern a los dictados de Madrit (aunque el ministro del ramo aún tenga demasiado trabajo como para visitarnos), Paneque suplicó al secretario de Estado de Transportes, Óscar Manzano, que tenga la bondad de establecerse en Catalunya para resolver la papeleta. La cosa tiene cierta gracia, pues este gesto de súplica colonial ya aconteció durante el caos ferroviario de 2007........
