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Partidos antidemocráticos

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20.05.2026

La idea rectora que legitimó y dio fuerza al procés, más allá de la propia independencia, fue la democracia. En este punto, el catalanismo (en el arco histórico que va de la primera consulta de Arenys a la gran votación de Barcelona) ofreció un conjunto de argumentos que todavía hoy se mantienen incontestables. Primero, que no existe ningún motivo legal que impida votar sobre la independencia del país y, en segundo término, que no existe mejor manera de contar a los independentistas catalanes —y a los contrarios a la secesión— que poner urnas y permitir a los ciudadanos responder a una pregunta muy clara sobre el tema (con respuesta binaria, no como el 9N). A su vez, la idea de participación democrática dejó fuera de juego a los propios partidos independentistas, que intentaron hacer la puta i la Ramoneta (en palabras de Artur Mas, "pedir un 10 para que te den un 7") hasta que la fuerza del 1-O los sobrepasó.

Por mucho que el independentismo ahora presente a unos líderes muy próximos al cesarismo, con Puigdemont y Junqueras decidiéndolo todo dentro de su búnker existencial, la democracia también contagió la propia dinámica de los partidos como un virus juguetón. Esto pasó en Junts pel Sí —ese chiringuito formado por los dos grandes partidos indepes y un grupo de gente prestigiosa que acabó siendo más papista que el papa—, pero........

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