La guerra civil de los jueces
No es casualidad que el mismo día en el que Begoña Gómez declaraba ante el juez Peinado y José Luis Rodríguez ZP iniciaba un máster sobre tasación de joyas horteras, Félix Bolaños anunciara la creación de 500 nuevas plazas de jueces y fiscales. El ministro de Justicia publicitó la buena nueva como "la transformación más importante de la justicia en décadas" y quizás tenga razón, sobre todo porque 125 de estos magistrados serán escogidos en el cuarto turno, es decir, saltándose el proceso de oposiciones (necesitarán solo diez años de experiencia en el ámbito del derecho, tener un "reconocido prestigio" y blablablá). De hecho, en las ofertas laborales en cuestión, el ministerio ya podría decir abiertamente que autodefinirse como juez progre —si existe algo parecido en un sitio tan vetusto como España— te asegurará la toga. La cosa se venderá como un impulso para agilizar la administración, pero seguro que deben intuir por dónde van los tiros.
Como sabe todo el mundo, Bolaños es un simple muñeco del ventrílocuo Pedro Sánchez (que ya empieza a aparecer con las iniciales P.S. en demasiadas comunicaciones entre "fontaneros" del PSOE), y cabe decir que, nuevamente y por enésima, el presidente está demostrando tener un buen par de cojones. Puesto que las togas más carcas han impulsado el acoso legal........
