Política contra el humo
Esta semana, los focos en el Parlamento británico estaban puestos en el último trance de Keir Starmer por haber nombrado a Peter Mandelson como embajador británico en Washington (para los muy cafeteros, aquí lo explico). Mientras tanto, pasó algo extraordinario tan invisible en el debate público del momento que casi parecía no haber pasado.
La Cámara de los Comunes y la Cámara de los Lores dieron el visto bueno definitivo a la ley que presentó el Gobierno conservador de Rishi Sunak en 2024 para prohibir progresivamente la venta de tabaco y otros productos con la adictiva nicotina. Como última formalidad, el rey Carlos III firmará la ley que, según lo previsto, entrará en vigor el año que viene. A partir de entonces, estará prohibida la venta de cigarrillos y productos de nicotina a cualquier persona nacida a partir del 1 de enero de 2009. Ahora es ilegal vender cajetillas a menores de 18 años, pero esta medida irá elevando poco a poco la edad legal. El Reino Unido es pionero en una política de salud pública para evitar una de las principales causas de enfermedades que se pueden prevenir y que le cuesta miles de millones al ya presionado Servicio de Salud Nacional.
